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Las ventanas
de mis vecinos

Parte 6

El capítulo final de este proyecto tuvo como objetivo comprender cómo los residentes de Bolin Aiyue interpretan sus experiencias con sus ventanas. Para ello, involucré a cuatro antiguos colegas francófono, residentes de Bolin Aiyue, para participar en la investigación, aprovechando un muestreo por conveniencia en cuanto a la ubicación y disponibilidad de los encuestados extranjeros. Otros criterios de selección incluían vivir en la residencia más de seis meses y confianza mutua entre nosotros como investigador y participante. De esta forma, realicé entrevistas semi-estructuradas en el apartamento de los participantes a fines de febrero de 2021, de aproximadamente 30 minutos cada una, para recopilar información detallada sobre sus experiencias pasadas y presentes con las ventanas.

En la fase de recolección de datos, grabé las entrevistas para capturar matices en las respuestas de los participantes, facilitando el posterior análisis. Tomé fotografías y videos de las ventanas y sus vistas, mejorando la representación visual de las historias compartidas. En la fase de análisis de datos, escuché las entrevistas varias veces, transcribiéndolas y analizándolas con Adobe Audition, utilizando notas adhesivas para sintetizar los puntos clave de las respuestas de cada participante. Realicé un agrupamiento inductivo de estos puntos para identificar temas principales y estructurar los hallazgos de los siguientes párrafos y, por último, realicé un video con Adobe After Effects para visualizar partes de nuestras discusiones y permitir que el espectador percibiera, en cierta medida, los pensamientos, historias y formas de ver su propia ventana.

Perfiles y estructura de la entrevista

Los participantes eran tres hombres y una mujer, uno de los cuales era marroquí y los demás franceses. En el momento de las entrevistas, Youssef residía en el séptimo piso de un edificio pequeño, donde vivió durante seis meses. Aube residía en el décimo noveno piso de un edificio en el que ha estado durante un año y medio. Clément y François residían juntos como compañeros en el décimo sexto piso del edificio de Aube, con Clément viviendo allí durante casi dos años y François durante seis meses. Alenté a los participantes a discutir sus experiencias con su ventana preferida; sin embargo, François eligió la ventana que menos le disgustaba. Las ventanas que seleccionaron estaban principalmente ubicadas en el salón, excepto Youssef, quien eligió la ventana de su dormitorio ya que era para él la única disponible con la que establecer un vínculo real. Por lo tanto, las entrevistas se estructuraron para progresar desde las descripciones de las observaciones y opiniones de los participantes sobre sus ventanas a reflexiones sobre sus preferencias personales en espacios de vida. Este enfoque facilitó una comprensión integral de las relaciones de los participantes con sus ventanas, que abarcan sus habilidades de observación, comprensión de los entornos urbanos, recuerdos personales y respuestas imaginativas a escenarios hipotéticos.

Vistas y sonidos

Los cuatro entrevistados, situados a diferentes alturas, veían principalmente edificios, calles, coches y peatones, indicativos del paisaje urbano. Desde su decimosexto piso con orientación sur, Clément y François tenían una vista panorámica hacia un estadio de escuela secundaria y el horizonte de la ciudad con sus edificios amontonados. Aube, desde su decimonoveno piso con orientación oeste, tenía una vista frontal de un edificio, pero también podía ver los caminos internos de la residencia al girar la cabeza hacia la derecha. En cuanto a Youssef, veía lo suficientemente cerca la vía principal de la residencia con sus árboles, coches y personas desde su séptimo piso orientado sur.

Más allá de lo que observaban los entrevistados, sus emociones eran desveladas cuando se les pregunta sobre sus preferencias y disgustos con su vista actual. Para Clément y François, el estadio de la escuela secundaria y la guardería adyacente daban vitalidad al área, pero François destacaba que de lo contrario "no hay mucho que ver ya que la vista es un poco triste con estos edificios alrededor". Ambos estaban de acuerdo en que la vista era bastante estática, careciendo de variedad, dinamismo, vegetación y colores que podrían despertar su curiosidad. Mientras Clément decía que "en diez años la vista seguirá siendo la misma", se sentía satisfecho con esta gran ventana ya que le daba "la sensación de tener verandas de estilo occidental", ofreciendo abundante luminosidad y una amplia vista que, basado en su experiencia, era bastante inusual en China.

Aube apreciaba la variedad de su vista, incluyendo el paisaje y el zumbido de la ciudad, pero también la luna, los amaneceres, los atardeceres, el movimiento de Venus, y la presencia de las montañas por las mañanas de cielo despejado. Según Aube, "en cada momento, algo faltará ya que es el momento del día lo que revela o esconde lo que vemos". Estas variaciones forman parte de una rutina que nos calma a todos inconscientemente al confirmar que la Tierra sigue moviéndose alrededor del Sol y que la vida sigue a pesar de un día bueno o malo. Aube comparaba su monitoreo de estos ciclos diarios con el de una conserje que se asegura de que todo está en orden. En contraste, Youssef, privado de estas vistas y de lo que sucedía más allá de la residencia, disfrutaba de un hábito nocturno al contar las ventanas que, "como la suya", estaban iluminadas a la una o dos de la mañana. Aparecía más neutral en comparación con el entusiasmo evidente de Aube y Clément o el descontento de François con sus respectivas vistas.

La vista de una ventana podía evocar experiencias tanto positivas como negativas. Cuando pregunté sobre los sonidos urbanos, Aube expresaba estar "relativamente privada de ruidos" debido a la altura de su apartamento. Aunque percibía el zumbido de la ciudad, ese no perturbaba su calma ya que la hacía sentirse "con otros humanos". Sin embargo, cuando pregunté sobre sonidos que no le gustaban, Aube me contó que investigó durante días para identificar la fuente de gritos recurrentes. Relataba haberse asustado ya que "no podía entender por qué esos hombres gritaban tan fuerte y tan temprano" y pensó que estaban peleando, solo para descubrir que era un ejercicio militar. Aube reconoció su dificultad para filtrar ruidos, recordando el ladrido afligido de un perro durante semanas como otro ejemplo que interpretaba como signos de angustia.

Ya que estos sonidos se escuchaban repetidamente todos los días, se volvían familiares y uno se acostumbraba a ellos, incluso detectando la hora en que debían escucharse; tarde para el perro y temprano en la mañana para el saludo militar. Aube también notaba los maullidos de gatos en celo resonando entre los edificios, concluyendo que "le gustaría escuchar pájaros' pero solo escucha 'gatos, perros y gente gritando". Diría que, de forma general, sentía calma desde sus ventanas, aunque una serie de sonidos repentinos y distintos a menudo eran desagradables. Como François y Clément vivían en el mismo edificio, también escuchaban a estos gatos en celo. François lamentaba que "raramente escuchamos cosas agradables como música" mientras que Clément se quejaba de la vista del vertedero de la residencia y del ruido disruptivo de los camiones de basura cada semana durante tres o cuatro horas, rompiendo la "atmósfera monótona" que solían tener en casa, "como si de repente nos estuviéramos mudando de un ambiente a otro".

Funcionalidad

Aparte de la vista que ofrece, una ventana puede tener un valor significativo por sus cualidades inherentes. Youssef destacaba varios atributos de su ventana con doble acristalamiento, ya que forma un balcón cerrado que es "como un calentador", cómodo pero también práctico para secar la ropa. Además, enfatizaba la iluminación natural, ya que la ventana le ayudaba a despertarse más temprano, y luego, el aislamiento del ruido, probablemente debido al doble acristalamiento y por estar ubicado dentro de la residencia y no cerca de la carretera. La ventilación era otro aspecto esencial para Youssef, ya que veía important tener una habitación bien ventilada y, por último, me señalaba que una ventana reduce el consumo de energía. La luz natural reduce la necesidad de lámparas, y sus funciones de calefacción o ventilación evitan el aire acondicionado o calentadores. Youssef realmente se convirtió en un experto de su propia ventana a través de estas observaciones y, especialmente, al mencionar los ruidos ocasionales producidos por el vidrio mientras se enfría por la noche después de estar caliente todo el día, lo cual resultó ser cierto ya que pude escuchar un "toc" cada dos minutos mientras lo entrevistaba.

Una ventana puede cambiar nuestra percepciones de la vida en interiores y exteriores. Inicialmente, la ventana que Aube compartió no era su favorita, ya que era demasiado pequeña pero, al ver más variedad, se volvió cada vez más interesante y comenzó a tener un impacto positivo en su estado de ánimo. Por otro lado, Aube veía que la ubicación de la ventana podía permitir que los vecinos la vean a ella y a su hija desde el edificio de enfrente, lo que las incitó a cerrar la cortina cuando veían películas en la sala de estar. Aube reflexionaba sobre esta necesidad de protección, comentando "no quiero ser vista y sé que es una forma para que las personas me vean", contrastando con la sensación anterior de la ventana como un portal para volar hacia el mundo exterior. En una anécdota final, Aube revelaba haber superado su miedo a las alturas al estar en el piso diecinueve, y que ahora es su hija quien le recuerda de tener cuidado al asomarse.

Como Youssef antes, François veía su ventana como una fuente de luz y ventilación para el salón, permitiéndole despertarse más fácilmente por la mañana. Curiosamente, la ventana también servía para distraer a su gato, Robin, cuando estaba abierta, mientras que la mosquitera evitaba que se cayera. Clément incluso decía que Robin tenía su "propio rinconcito para descansar y disfrutar del sol" al tener un soporte para gatos en la ventana. A pesar de eso, François seguía despreciando irónicamente su ventana una vez más, afirmando que tenía poco efecto en su estado de ánimo. En contraste, Clément insistía en sus virtudes, ya que los grandes ventanales inundaban la habitación de luz, y eran agradables, fusionándose bien con la decoración interior del apartamento. También señalaba la utilidad del horizonte como indicador de contaminación al ver los edificios cubiertos, y la intensidad del viento al ver los árboles balanceándose. Además, Clément y François divergían con respecto a las barras de la ventana, dado que el primero apreciaba el sentido de seguridad que proporcionaban mientras que el segundo sentía que le privan de su libertad. Era fascinante ver cómo la misma ventana podía ser percibida de manera diferente por dos individuos que viven en el mismo apartamento.

Sentirse en China

Los participantes aportaban puntos de vista diferentes cuando les preguntaba si se sentían en China al mirar por la ventana. Aube decía que, al menos, sabía no estar en París ya que "no huele como París", y Clément confirmaba no sentirse ni en Francia ni en Europa. Curiosamente, Aube era la única que no asociaba la vista de su ventana con China. La describía como "un suburbio algo feo de Dijon o Brest", mientras que François decía poder confundirlo con un suburbio parisino si no fuera por ciertos detalles como las fachadas, las banderas chinas o las pegatinas rojas en las ventanas, característicos del paisaje urbano chino. Al reflexionar sobre los identificadores culturales, vi que François, Clément y Youssef tenían el carácter Fu adornando sus ventanas, símbolo de buena fortuna, que Youssef señalaba como emblemático de las ventanas chinas.

Durante el Año Nuevo Chino, Youssef se sintió en China en medio de las linternas rojas, nudos y dísticos de puertas, elementos decorativos integrales de la cultura y visibles desde su ventana, mientras que Clément y François tuvieron esa misma sensación al ver fuegos artificiales desde las suyas. Además, Clément identificaba edificios apiñados y la ausencia de persianas como indicadores clave de estar en China, preguntándose cómo sus vecinos lograban dormir sin estar en la oscuridad. Aube también vió que en el interior de los apartamentos, encontraba a "personas sin cortinas, que no se esconden, con interiores tristes y mal iluminados". A pesar de su curiosidad por saber más sobre sus vecinos chinos, los cuatro participantes coincidían en la privacidad, reconociendo la necesidad de desconectarse del mundo exterior, especialmente al final del día.

Ventanas del pasado

En el ámbito de las experiencias, las ventanas juegan un papel fundamental en formar nuestras preferencias y aversiones en espacios habitables, influenciando la selección de una pieza. Durante su cuarentena en Shanghái, se les asignaron a Aube y su hija dos habitaciones con pocos minutos para visitarlas. Aube no eligió la que tenía una ventana tapiada, sino la que tenía una ventana tipo bahía, alrededor de la cual creó su mundo. Su hija no notó ninguna diferencia, pero Aube la notó instantáneamente y concluyó que "una ventana es un ojo, un túnel para escapar". Con solo minutos para decidir, las ventanas se convierten en un indicador fiable para imaginar la vida en un espacio.

Mientras estaba en Benín, François tuvo una habitación con ventanas muy pequeñas de ventilación, que le impedían disfrutar de una vista exterior. Decepcionado, optó por pasar su tiempo en una oficina en el piso de arriba con una gran ventana tipo bahía y un balcón, que tenían abundante luz natural. He aquí ejemplos de personas que aún podían elegir su habitación, ¿pero qué ocurriría si no hubieran estas opciones? En sus primeros años en Pekín, Clément tenía compañeros de piso que vivían en habitaciones estrechas lo "suficientemente largas para poner una cama y un armario", que carecían de ventanas, algo que él consideraba "impensable". Similar a la experiencia de Aube, una vez alquiló una habitación en un hotel con una ventana que daba a una pared, y se imaginó cómo podría sentirse si estuviera privado de una vista. Es en este momento cuando Clément reforzó su aprecio por sus ventanas, particularmente durante el período de confinamiento de febrero a mayo de 2020. En este sentido, los cuatro participantes enfatizaron la importancia de haber tenido ventanas durante la pandemia de Covid-19.

Nuestros encuentros con las ventanas entrelazan partes de nuestras vidas, removiendo miedos, frustraciones, alegrías y aspiraciones, todo tipo de recuerdos. François recordó las ventanas del ático de su abuelo, ya que tenían barras que restringían su campo de visión, contrastando con la libertad lúdica que tenía en el tragaluz de su dormitorio de infancia. De manera similar, Aube recordó la casa balzaciana del siglo XIX de su abuela con sus ventanas ojo de buey, encantadoras desde afuera pero intimidantes desde adentro. Reflexionando sobre su pasado, Aube expresó su decepción con los lugares en los que ha vivido donde las ventanas no ofrecían vistas expansivas, a menudo mostrando cosas poco interesantes. Aube siempre ha deseado que las ventanas la satisfagan. Su ventana actual cumplía con estos requisitos, ya que comenzó a girar la cabeza hacia la derecha, pero esto no fue así inicialmente. Aube concluyó diciendo que, antes de quejarse, debería aprender a buscar lo que sus ventanas escondían; "tenemos que domarnos mutuamente, tengo que domar la vista". En su experiencia, las ventanas a menudo la han frustrado al principio pero despertaban intriga después, casi como si las ventanas debieran proporcionar la vista que queríamos sin esfuerzo, al igual que cuando una audiencia se queja de obras de arte que ocultan sus significados más profundos. Sin embargo, cuando Clément recordaba una experiencia inusual en Francia donde una colonia de mariquitas invadió las juntas de sus ventanas correderas, impidiéndole abrirlas a pesar de tener vista sobre un parque, me hizo pensar en como los factores externos, como la contaminación o, en este caso, insectos, pueden obstaculizar el uso diario de una ventana y frustrarnos a lo largo del tiempo.

Ventanas ideales

Las experiencias pasadas y las expectativas futuras hacia las ventanas se entrelazan, ya que un recuerdo positivo o negativo moldea nuestras preferencias. Crecer en una casa con ventanas de madera, como lo vivió Clément, puede infundir el deseo de recuperar esa misma sensación de calidez. Nuestras preferencias de ventana también pueden estar influenciadas por imaginarios personales o colectivos; como cuando pregunté sobre una ventana ideal, mis encuestados expresaron el deseo de tener grandes ventanas tipo bahía. Youssef y François soñaban con una vista al mar: una terraza con vista a la playa para Youssef, donde pudiera escuchar el sonido de las olas, y un faro en una tormenta para François. Youssef también anhelaba un jardín con árboles, similar al deseo de Clément de tener más verdor, resaltando el deseo general de entornos naturales.


Era fascinante preguntar a los participantes cómo cambiarían su ventana actual a través de ejemplos prácticos, y no idealizados. Por ejemplo, si solo les preguntaba qué cambiar de su vista, François eliminaría los edificios para ver qué hay detrás, "si hay un parque o algo interesante, algo que no sean edificios", para observar de cerca la vida diaria de las personas. Si les preguntaba cómo cambiar las características de su ventana, François anhelaba una ventana más grande sin barras y mosquiteros, y reemplazaría las cortinas polvorientas por persianas. Además, François decía querer disfrutar de su cigarrillo en un balcón, como podía hacer cuando vivía en la habitación de Youssef un año antes, ya que parecía ser un ritual que echaba de menos. Por último, si les preguntaba cómo cambiar una situación que afectaba el uso actual de sus ventanas, François lamentaba la incapacidad de abrirlas completamente debido a su gato, destacando una vez más cómo las limitaciones cotidianas pueden remodelar nuestra relación con una ventana.

Les pedí a mis participantes que imaginaran sus ventanas ideales, lo que nos llevó a conversar sobre las que evitarían. Basándose en sus experiencias pasadas, François evitaría ventanas pequeñas con barras, mientras que Aube y Clément rechazarían ventanas tapiadas. Nuestra aversión hacia ciertas ventanas también puede provenir de lo observado y no de la experiencia directa. Por ejemplo, Youssef expresó su disgusto por las ventanas que no podían cerrarse fácilmente, cuando debería ser su función principal, así como las ventanas que daban directamente a la suya, porque "incluso si solo quieres echar un vistazo, puedes ver la vida privada de otras personas". Youssef luego explicó su desdén por las ventanas en planta baja por razones de privacidad, pero también de seguridad, ya que podrían ser fácilmente accesibles para intrusos.

Vida sin ventana

Cuando pregunté sobre la posibilidad de vivir en una habitación sin ventana, François reflexionó sobre el papel que tienen las ventanas en nuestra vida diaria, señalando que estas no solo proporcionan ventilación y luz natural, sino también una conexión con el mundo exterior: "En sí mismo es cierto que la ventana, a través de pequeñas cosas, no lo diríamos, pero puede incitarnos a salir por la mañana, puede hacernos querer... Mirar por la ventana, no la ventana en sí, sino mirar por la ventana. Nos dará la temperatura, si el clima es agradable o frío, si me pongo un abrigo, me pongo una bufanda, o no. Quiero salir, no quiero salir. Veo olala hay contaminación, no salgo. Mientras que si no tienes ventana, tienes que mirar en Internet, y luego, no me veo en una habitación sin ventana". Vale la pena señalar que el único participante que expresó continuamente insatisfacción con su ventana terminó compartiendo esa opinión.

François expresó malestar ante la idea de estar física y mentalmente confinado sin una ventana. Clément agregó que "incluso para la mente, el ánimo, necesitamos algún tipo de luz, necesitamos ver cosas afuera para identificarnos con esta mezcla social y natural". Al permitir que se imaginen cómo sería la vida sin una ventana en tal situación hipotética, los llevó a afirmar cuán importantes son las ventanas en realidad. François reconoció que no podía cambiar fácilmente sus ventanas como podría hacerlo con cortinas: "Estoy aquí por un período indefinido, así que no tengo elección, tengo que adoptarlas tal como son, aceptarlas tal como son, con sus defectos y cualidades". Este enfoque pragmático reforzaba la necesidad de aceptar las ventanas que tenemos, aquí y ahora, en nuestra realidad cotidiana en lugar de en nuestra imaginación.

Si se encuentra en China, es posible que deba activar su VPN para ver este video.

Reflexiones finales

Ritmos: la música de la Ciudad, una escena que se escucha a sí misma, una imagen en el presente de una suma discontinua. Ritmos percibidos desde la ventana invisible, perforada en la pared de la fachada… Pero junto a las otras ventanas, también está dentro de un ritmo que se le escapa… Ninguna cámara, ninguna imagen o serie de imágenes puede mostrar estos ritmos. Se requieren ojos y oídos igualmente atentos, una cabeza y una memoria y un corazón. ¿Una memoria? Sí, para captar este presente de otra manera que no sea en un momento instantáneo, para restaurarlo en sus momentos, en el movimiento de diversos ritmos. Henri Lefebvre, Ritmoanálisis, 2004, p.45.

 

A través de las ideas compartidas por mis cuatro encuestados, he llegado a entender que las ventanas, a pesar de ser objetos físicos, pueden ser personalizadas y moldeadas por las experiencias compartidas con ellas. Las ventanas son esenciales para la vida en interiores mientras nos mantienen conectados con el exterior. Junto con las puertas, son la forma que puede ser abierta y cerrada , situadas entre lo privado y lo público. La vista y los sonidos que ofrecen son parte integral de nuestra rutina diaria, mientras que nuestras interacciones con ellas así como sus historias revelan nuestras necesidades de luz, aire y actividades, mientras que nos muestran el clima y protegen de días contaminados, polvorientos y tormentosos. Nos recuerdan, sobre todo, dónde estamos en el tiempo y el espacio, invitando a la contemplación y la introspección. Por lo tanto, reflexionar sobre las ventanas revela una cierta intimidad y estilo de vida que varía de una persona a otra.

Como investigador y practicante visual, mi enfoque ha sido inductivo, ensamblando fragmentos de información extraídos de entrevistas y observaciones para informar marcos teóricos más amplios. Además, como las ventanas de la residencia Bolin Aiyue eran mi interés principal, entrevistar a vecinos chinos podría haber completado la interpretación sociocultural de este proyecto. Al entrevistar a personas sobre sus ventanas, un diseñador o arquitecto podría replantearse interiores y exteriores, mientras que para este proyecto, solo me proporcionaba nuevas perspectivas que no podría haber explorado solo. Con este último capítulo, el proyecto concluyó después de cinco meses de trabajo, desde enero hasta junio de 2021, aunque comenzó inconscientemente en el momento en que llegué por primera vez a mi apartamento el 2 de octubre de 2017.

Con estas anécdotas e historias, el proyecto ofreció perspectivas infinitas por investigar, y más sabiendo el número de apartamentos en la residencia, ya que vemos las proporciones aún mayores que podría tomar este proyecto. Mientras algunos pasan su vida mirando desde o hacia la misma ventana, mis pocos meses de observación apenas han rasgado la superficie para entenderlas. Sin embargo, el verdadero valor del proyecto ha radicado en su patrón estructurado de estudio, basado en estos seis pasos que pueden ser utilizados para futuras investigaciones sobre ventanas, para luego producir una mayor calidad y cantidad de experimentos. Finalmente, al igual que realicé mi proyecto anterior 'Detalles de una calle' (2020) antes de dejar mi trabajo anterior, y por lo tanto la calle por la que caminé durante tres años, realicé este nuevo proyecto sobre ventanas sabiendo que tendríamos que mudarnos a finales de junio de 2021, después de residir en este apartamento durante los últimos tres años y medio. Esta melancolía predecible reaparece bajo diferentes ángulos en estos tres proyectos visuales en Pekín y aumenta mi apego a lugares específicos de mi entorno directo mientras valoro su mundanidad poco interesante que no es menos representativa de la vida misma.

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