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Cambio de función

Objetos re-orientados

Hace dos millones de años, los primeros hombres comenzaron a usar piedras astilladas para cortar y triturar, siendo una de las primeras herramientas diseñadas para satisfacer sus necesidades básicas.

Introducción

Los creadores de herramientas habían sido transformados por sus propias herramientas. Pues al usar garrotes y sílex, sus manos habían desarrollado una destreza que no se encontraba en ningún otro lugar del reino animal, lo que les permitía fabricar herramientas aún mejores, las cuales, a su vez, habían desarrollado todavía más sus extremidades y sus cerebros. Era un proceso acelerado y acumulativo; y en su culminación estaba el Hombre. Arthur C. Clarke, 2001: Una odisea del espacio, 1968, p. 48.

En el mundo material en el que vivimos actualmente, tenemos una idea cada vez más definida de la función de los objetos que usamos cada día. Asociamos una forma a una función y esperamos que dicho objeto cumpla la tarea para la cual ha sido diseñado. No obstante, existen situaciones en las cuales un objeto se ve sometido, de forma pasajera o definitiva, a un cambio de función por su usuario. Uno puede coger un cojín para matar a un mosquito, una caja de porexpan para hacer una maceta, una llave para sacarse la cera de las orejas. Los ejemplos pueden ser habituales o totalmente inesperados. Por ende, esta sección busca recoger, categorizar y analizar cambios de función, para estudiar el tema con más profundidad. Este tema que someto aquí es mi gran pasión desde años y al desarrollarlo pretendo llegar a un nivel de teorización que permitiría, en mi opinión, una mejor comprensión, más bien creativa, del mundo material.

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Temas

Categorías de re-orientación

Existen innumerables ejemplos de objetos reutilizados tanto en la cultura popular como en la vida cotidiana. Esto me lleva a definir categorías que, cuando están bien referenciadas, revelan con qué facilidad los objetos pueden ser redirigidos y asociados a temas como el placer sexual, la salud, la violencia, los recuerdos y más.

1. El placer sexual

Siempre me ha parecido el placer sexual un tema intrigante y sorprendente como cuando, por ejemplo, leo que un coleccionista militar tenía un proyectil de artillería de la Segunda Guerra Mundial atorado en su recto por ‘accidente’ (Ladbible news, 2021). La publicación de Instagram termina diciendo que “si bien la bomba fue desarmada y diseñada para penetrar tanques, parece que en este caso tuvo otro objetivo”. Plátanos y calabacines suelen ser más habituales en el imaginario colectivo, pero probablemente cualquier objeto de forma fálica podría penetrar hombres y mujeres considerando la longitud, el diámetro y el material del objeto, así como la capacidad de estiramiento del recto humano. En este sentido, la pornografía sugiere un mundo de posibilidades que desconcertará a cualquier teorista. Mientras que hombres y mujeres buscan objetos que les penetre y así sentir placer, los hombres también pueden buscar objetos a los que penetrar, como cuando Jim Levenstein explora posibilidades sexuales con un pastel recién hecho en la icónica escena de American Pie (1999). Este ingenio al servicio del placer sexual puede haber dado ideas a los fabricantes de juguetes sexuales, aunque al final cada quien es libre de explorar su sexualidad y sus fantasías como le parezca.

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Fotograma de American Pie (1999)

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Baloo en 'El libro de la jungla' (1967)

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Esquina de pared utilizada para aliviar el dolor de espalda (izquierda) y el masajeador de silicona (derecha)

2. Salud y bienestar

2.1 Puntos de tensión (2022)

Las paredes no solo aguantan el peso de la casa, también las usamos como soporte ya sea para nosotros mismos o para otros objetos. Brandes et al., 2008, p.144

Un día, mi mujer compró un cono de silicona rosa con forma triangular redondeada. Me explicó que se podía pegar en la pared o en el suelo para masajear los puntos de tensión de la espalda o del pie y así relajar los músculos. Como a menudo uso las esquinas de las paredes para masajearme la espalda, pensó que ese producto reemplazaría mi uso poco convencional de la pared. Sin embargo, el cono rosa se caía en cada uno de mis intentos de pegarlo en nuestras paredes, debido a la capa de pintura de estas últimas pero también a la presión que ejercía sobre él, volviéndolo inutilizable. En el libro de Brandes et al. citado antes, entendemos que si los diseñadores observaran mejor cómo las personas usan los objetos y espacios de sus entornos circundantes, diseñarían mejor para atender las necesidades manifestadas en tales observaciones. Al mirar ese cono rosa, pensé que algún diseñador debe haber visto a alguien como yo liberando tensiones con una esquina de pared, y tuvo la idea de responder a esa necesidad con un producto. Las esquinas de pared serán difíciles de reemplazar. Baloo, de El libro de la selva (1967) ya nos enseñó hace tiempo que, al buscar lo más vital para rascarse, lo podía atender un árbol.

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Espacios

¿Dónde encontrar más objetos re-orientados?

1. La cárcel

La cárcel es el primer lugar que encuentro particularmente interesante para estudiar la necesidad de reutilizar objetos. A los reclusos se les prohíben muchos objetos del mundo exterior y es fascinante analizar la ingeniosidad que puede haber entre las paredes de una prisión cuando la función de ciertos objetos cambia. De momento, mi única fuente de información son las películas y las series, pero, aunque sean ficticias, los directores y actores eran muy conscientes de esta situación de re-utilización. Prison Break (2005 – 2017) u Oz (1997 – 2003) muestran en muchas ocasiones la metamorfosis de objetos cotidianos en armas o herramientas para escapar, normalmente pequeñas y ocultas para los demás reclusos y guardias. En Un condenado a muerte se ha escapado (1956) de Robert Bresson, el protagonista usa una cuchara de metal robada como cincel para quitar partes de madera de la puerta y ver qué sucede afuera para luego escapar de la celda. Es aún más evidente en La evasión (1960) de Jacques Becker o El hombre de Alcatraz (1962) de John Frankenheimer, donde se reutilizan objetos para escapar en la primera o para cuidar pájaros en la segunda. La ingeniosidad no surge necesariamente cuando el fondo de una botella se usa como bebedero para pájaros, lo que puede parecer una idea fácil de tener, pero cuando se da un paso más allá, por ejemplo, usando un calcetín para calentar un pájaro. Hay un continuo de creatividad que se extiende por grados, y muchas veces el público de dichas películas o series sobre fugas de prisión busca dejarse sorprender. Eso también puede pasar al leer un libro, como cuando el narrador de Stefan Zweig en Una partida de ajedrez (1943), juega al ajedrez en su celda con migas de pan. Sería fascinante estudiar la prisión como caso de estudio real en lugar de narraciones ficticias, para luego clasificar el tipo de objetos reutilizados y diseñar, por ejemplo, un manual pedagógico para el personal penitenciario.

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Herramientas y Objetos

Un objeto puede tener diferentes funciones

1. Huesos y piedras

Al volver a ver 2001: Una odisea del espacio (1968) de Kubrick, aparece esta escena memorable en la que Moonwatcher descubre el hueso como herramienta y como arma, utilizándolo para golpear objetos y matar presas o enemigos, lo que implica un paso decisivo en la evolución humana y la aparición de una nueva forma de inteligencia. A partir de ahí, leí la novela de Arthur C. Clarke, escrita ese mismo año, en la que desarrolla ampliamente dicha escena, explicando cómo las herramientas no solo transforman la manera en que los hombres-simio viven, sino que también moldean la forma en que evolucionan como especie (pp.32–33):

The tools they had been programmed to use were simple enough, yet they could change this world and make the man-apes its masters. The most primitive was the hand-held stone, that multiplied manyfold the power of a blow. Then there was the bone club, that lengthened the reach and could provide a buffer against the fangs or claws of angry animals. With these weapons, the limitless food that roamed the savannas was theirs to take.

But they needed other aids, for their teeth and nails could not readily dismember anything larger than a rabbit, Luckily, Nature had provided the perfect tools, requiring only the wit to pick them up; First there was a crude but very efficient knife or saw, of a model that would serve well for the next three million years. It was simply the lower jawbone of an antelope, with the teeth still in place; there would be no substantial improvement until the coming of steel. Then there was an awl or dagger in the form of a gazelle horn, and finally a scraping tool made from the complete jaw of almost any small animal. The stone club, the toothed saw, the horn dagger, the bone scraper - these were the marvelous inventions which the man-apes needed in order to survive. Soon they would recognize them for the symbols of power that they were, but many months must pass before their clumsy fingers had acquired the skill - or the will - to use them. Perhaps, given time, they might by their own efforts have come to the awesome and brilliant concept of using natural weapons as artificial tools. But the odds were all against them, and even now there were endless opportunities for failure in the ages that lay ahead. The man-apes had been given their first chance. There would be no second one; the future was, very literally, in their own hands.

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2. La llave

Recuerdo el momento en que me di cuenta de que mi padre usaba una llave como hisopo para limpiarse los oídos. Había una en particular que prefería, la llave del salón, porque era más fina y larga que las demás. Según él, una llave era más práctica que un hisopo, aunque la manejaba con un poco más de cuidado debido a algunos de sus bordes afilados. Todos sabemos que la función principal de una llave es abrir una puerta, pero ¿y si de repente la usáramos para cortar algo, como un cuchillo, o como abrecartas? ¿Os sorprendería? Probablemente no. ¿Y si usara un juego de llaves para un sonido que los perros asociaran con salir al parque? El grado de sorpresa sería menor que usarla como hisopo, pero aun así, la función de la llave seguiría distinta que la de abrir una puerta.

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Necesidades

Una misma necesidad puede ser satisfecha
con una variedad de objetos distintos.

En Marnie (1964), de Alfred Hitchcock, el personaje de Sean Connery descubre las pastillas de Marnie y le pregunta: “¿De dónde sacaste estas cosas?” Insinúa que podría usarlas para quitarse la vida y luego continúa: “Alturas, cuerdas, hornos, incluso bolsas de plástico. Sí, por supuesto que puedes. También puedes encontrar, a tu conveniencia. El mundo está lleno de alternativas.” Esta escena muestra cómo el impulso trágico de acabar con su propia vida puede manifestarse a través de objetos cotidianos, algunos más comunes, otros inesperados. Unos minutos después, los personajes juegan un juego de asociación de palabras, vinculando un término con múltiples significados. Esto me recordó de inmediato al juego de mesa Cluedo, que solía jugar de niño, donde incluso un candelabro podía convertirse en un arma homicida, o cómo Dobby, en Harry Potter y la cámara secreta (2002), se hace daño con una botella, un armario o incluso una lámpara. 

¿Qué pasa si alguien tiene una necesidad repentina de escribir o dibujar? Como el mapa trazado en un espejo en Patton (1970) o las notas que Cruz anota en una servilleta en Madres paralelas (2021), de Almodóvar. A veces, no es un acto impulsivo, sino un hábito, como en Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera (2003), donde el viejo monje usa repetidamente la cola de su gato para trazar caracteres en el suelo de su templo flotante. Escribir es una de esas necesidades fundamentales donde reutilizar objetos parece casi natural. Cubrirse la cabeza es otra: protegerse de la lluvia con una bolsa de plástico, como en el documental ruso ¡Silencio! (2003), o del sol con una hoja, como en El puente sobre el río Kwai (1957). Más recientemente, mientras volvía a ver Indiana Jones y la última cruzada (1989), noté cómo Indy ilumina unas catacumbas italianas usando un hueso como antorcha. Podríamos recopilar una lista de necesidades cotidianas resueltas con objetos inesperados, tal como se muestra en películas.

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Artistas/Diseñadores

Una persona o un movimiento puede reutilizar diferentes objetos

1. Fountain, 1917

El día en que Marcel Duchamp presentó un urinario de porcelana en una exposición de arte, transformó intencionalmente un objeto cotidiano en una obra de arte. Su forma siguió inalterada, su posición reorientada a 90 grados, pero su función y significado fueron completamente re-definidos: ya no para ser usado, sino para ser visto; ya no ordinario, sino extraordinario. Su aura cambió. Resulta entonces fascinante descubrir que, décadas después, varios artistas, incluido Pierre Pinoncelli, orinaron en las réplicas de Fountain, como si su acción no solo continuara el legado de provocaciones artísticas de Duchamp, sino que, en un giro irónico, también devolviera a la escultura su función original.

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Libros y teorías

Debates teóricos más amplios

Estos libros incluyen Design by use de Uta Brandes, Sonja Stich y Miriam Wender, Adhocism de Jencks y SilverThoughtless acts de Jane Fulton-Suri, la teoría del actor-network theory de Bruno Latour; así como publicaciones más alternativas.

1. El uso de los Libros

In The use of Books (L’Uso di Libri, 2016), Matthias Hübner and Brad Downey document through photographs the different uses of books. In their introduction, they make an analogy with how words can be given new meanings through use and perform different tasks. If we can use the same words in a way and in another completely different, the same could happen with any object and why not books? As the authors put it, “Not all books are holy. Some fill holes. Some bridge gaps, some balance objects, hide things, make good kindling.” The pages that follow are satirical and imaginative as they show books in unexpected situations. Scenes are created and it becomes interesting to analyse them in categories: (1) what the book replaces (2) what function it entails (3) the main reasons for using a book (4) the context of its use (5) the degree of viability for such scene to happen based on ergonomics and (6) the number of books needed to carry such action. The following table is an attempt to classify such data.

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2. Telling about society, Howard, S. Becker, 2007, p.70

In late 2024, I was re-reading Becker's book and even if it largely discusses how different ways of telling about society exist beyond the conventions of the sociological field, he also delves into the tension between makers and users of these representations:

So? The work of making representations is divided among makes and users. The work that makers do is there for users to use. What makers don't do, users must do. They may not all know enough to do what the makers want and require, they may know how to do it but not do it consciously, or they may do it differently. When they do it in their own way, they may well produce results different from what the makers had in mind. Different worlds of representation making divide the work quite differently. What seems inescapably the work of the makers in one world–­­­­­labeling the rows and columns of the analytic table, for instance– becomes the ordinary work of users in the world of documentary photography. Every kind of representation offers the possibility, and probably the fact, of a different way of dividing up the work, with consequences for the look of what's made and for the fact of what's made of it.

3. Fantasy, Bruno Munari, 1977, p.22

From a design perspective, Munari in his books and Tati in films like Mon Oncle and Playtime are masters at exploring the associations between ideas through the shape and function of objects and spaces. In Fantasia, Munari describes this mental process by showing how anyone can perceive a thorn as a sharp object, recognise its ability to prick, and ultimately envision it as a potential weapon.

Operations of Intelligence
> A thorn in nature (visual observation).
> The thorn pierces from the pointed end (tactile observation).
> All sharp things prick (deduction, verification).
> Sharp things can cause injury (elaboration).
> A sharp weapon (invention): the point is used to wound.

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Métodos

Un marco para analizar
situaciones de reutilización

Los objetos reutilizados pueden analizarse mediante diferentes métodos, muchos de los cuales implican grados de transformación a lo largo de distintos continuos. Estos incluyen:

(1) Duración del cambio de función, de (i) momentánea a (ii) permanente.

Ejemplo: Una caja de poliestireno se convierte en una maceta permanente cuando alberga plantas durante años, mientras que un libro utilizado temporalmente para elevar un portátil conserva su propósito original y volverá a ser leído una vez retirado de la pila.

(2) Intencionalidad del cambio de función, de (i) no intencional a (ii) deliberada.

Ejemplo: Caminar bajo la sombra del techo de un edificio de manera involuntaria es diferente a coser camisetas viejas para hacer un parasol.

(3) Tiempo requerido para el cambio de función, de (i) segundos, (ii) minutos, (iii) horas a (iv) días. Ejemplo: Reutilizar una llave como hisopo de oído lleva segundos, pero usarla como tal también llevará segundos, e incluso si lleva segundos reutilizar una taza de cerámica como portalápices, podría permanecer como tal durante años.

(4) Grado de modificación

(i) sin cambios visibles (el objeto sigue siendo completamente reconocible),

(ii) transformación parcial (su forma y función original siguen siendo reconocibles), o

(iii) transformación total (su forma y función originales dejan de ser identificables).

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(5) Origen del objeto: ¿De dónde proviene?

Ejemplos: (i) pertenencias personales, (ii) la basura, (iii) la naturaleza, etc.

(6) Contexto del cambio de función: ¿Quién o qué impulsa el cambio?

Ejemplos: De (i) iniciativa propia a (ii) fuerzas externas.

​(7) Causa del cambio de función: ¿Qué motiva la transformación? ¿Qué necesidad satisface? ¿Está impulsada por la necesidad, la creatividad o la limitación?

(8) Consecuencia del cambio de función: ¿Cómo afecta la modificación de la función del objeto a su entorno, sostenibilidad o percepción cultural?

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Ejemplos de Pekín

Diseño no intencional

La calle Guanzhuang (2020)

Brandes y col. (2009, p.10) definen el diseño no intencional como "el rediseño diario del mundo diseñado". Es "la motivación del usuario en utilizar un objeto para un propósito diferente al que fue diseñado originalmente" (ibid, p.12). El NID muestra lo que las personas hacen de forma espontánea con los objetos cuando se enfrentan a un problema específico. En el 2020, como investigador de diseño, he decidido investigar mi calle, observando y fotografiando lo que veía como, por ejemplo, un cesto de bicicletas transformado en papelera, farolas y paredes como vallas publicitarias, árboles y barandillas para sujetar fregonas, cables de alimentación y rejas como percheros, etc. En ocasiones surgen diferentes soluciones para resolver un mismo problema, como cuando las fregonas secan sobre distintos soportes, o un mismo elemento tiene diferentes usos que ofrecer, como cuando los árboles se utilizan como papeleras, para sujetar fregonas, para estirar músculos, etc. Como tal, el uso no intencional de objetos mundanos se puede observar en la calle Guanzhuang a través de la siguiente selección de imágenes. Donde haya gente, habrá diseño no intencional.

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